lunes, 21 de mayo de 2012

Las mascotas de compañía en terapias de rehabilitación

Los animales nos hacen compañía, nos ofrecen un amor incondicional, y pueden incluso aportarnos los estímulos físicos y emocionales necesarios para superar diferentes problemas de salud.


Nosotros los seres humanos cometemos el errar de sentirnos superior a otros seres vivientes, pensamos que porque razonamos y hemos desarrollado un lenguaje complejo tenemos el derecho de ejercer nuestro dominio e imponer nuestra voluntad. Pero, si vamos más allá, si somo capaces de tener una visión de respeto, amor y empatía hacia todos los seres vivos, nos abrimos a la posibilidad de valorar otras cualidades y peculiaridades, de establecer con los animales un vínculo beneficioso.

Los animales nos pueden proporcionar una experiencia diferente, especial y transformadora. 

Para un niño, cuidar de una mascota implica hacerse cargo de su alimentación y de su higiene, pero sobre todo de tener un amigo con quien mantener una complicidad que favorece su inteligencia emocional, ya que las relaciones afectivas que se establecen son profundas y significativas. Los animales aceptan a sus dueños incondicionalmente y transmiten afecto con su mera presencia, además proporcionan el juego, otros vínculos sociales y el buen ambiente.

Cuantas veces por el mero hecho de sacar al perro a pasear, nos ponemos hablar con un sin fin de personas, que si no fuera por la mascota en sí, jamás hubiéramos tenido la oportunidad de entablar un dialogo con estas personas.


Para las personas mayores, la llegada de un perro, por ejemplo, puede significar una nueva ilusión, ya que el animal es capaz de proporcionar compañía, afecto, alegría, servir de aliciente para que la persona cuide de él, sintiéndose útil y a la vez querida. En muchos estudios se ha demostrado una mejora en el estado de ánimo, una mejora del aspecto personal, mayor actividad física, mayor contacto y mejora en la relación con otras personas, de personas mayores que han adoptado una mascota. Hay diferentes organizaciones y centros de salud que promueven la adopción de animales de compañía.

Este tipo de terapias también es empleada para personas con discapacidad intelectual o trastorno mental asociado, observándose cambios significativos en los enfermos tanto en motricidad gruesa (ponerse de pie y caminar, subir escaleras, mejorar el equilibrio, etc.) como en la motricidad fina (movimientos que exigen mayor destreza y desarrollo neurológico), así como beneficios psicológicos como mejora en la comunicación verbal, disminución de la inquietud interna, tics o estereotipias, desarrollo en la esfera emocional y relacional.

Recomendaciones al elegir una mascota:
  • Buscar un animal de compañía inclinándose por una especie con la que se tenga una sintonía especial.
  • Los cachorros precisan plena dedicación para enseñarles que los animales adultos, los animales que ya tienen unos dos años son más tranquilos y obedientes.
  • Hay razas de perros que requieren espacios grandes, son vigorosos y activos (dálmata, pastor alemán, cocker, etc.). En cambio, hay razas de perros pequeños que resultan más indicados para personas mayores o espacios reducidos.
  • Adoptar uno de la perrera o asociaciones afines, es un acto no sólo de generosidad, sino que son animales que generan un vínculo extraordinario con el dueño. Son conscientes de que han sido abandonados y aceptan que se han ganado otra oportunidad. 
  • A la hora de tomar la desición hay que tener en cuenta que una mascota significará un cuidado  y responsabilidad mínima, como también un gasto de comida y asistencia médica si la llegara a necesitar.

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