miércoles, 23 de enero de 2013

Nuevas tendencias: dietas para la salud. Parte II

En el post anterior, Nuevas tendencias: dietas para la salud. Parte I, nos hemos centrado en hablar de las dietas vegetarianas, pero esto no acaba aquí, hay otros tipos de dietas que pregonan otras filosofías dentro del mismo contexto, y que se interrelacionan, como son el caso de la dieta macrobiótica y la dieta naturista. 


En la dieta macrobiótica encontramos dos vertientes, una estrictamente vegetariana y otra que incluye todo tipo de alimentos. La macrobiótica se centra en la filosofía del yin y del yang, es decir, los alimentos tienen una naturaleza energética, poseen una energía centrípeta (yin) y una centrífuga (yang). El tipo de cocción también influye en la naturaleza del alimento, es decir, con una cocción prolongada, como es el caso de un guiso, el alimento se yanginiza, en cambio, en una cocción corta como un salteado el alimento conserva su naturaleza más yin. Esta disciplina gira entorno de las estaciones, de la necesidad individual y del tipo de alimento. Más que una dieta, es una filosofía de vida, que busca el equilibrio tanto a través de la alimentación, como a través del ejercicio físico.


En otras palabras, es una dieta energizante y en armonía con el entorno. Todo ser humano nace con una energía vital que vamos perdiendo con los años, y la macrobiótica busca reducir esa pérdida de vitalidad ajustando la alimentación según el lugar y el clima donde se viva, como la actividad que realicemos y como gestionamos los avatares de la vida. Además los alimentos generan residuos al organismo en el momento que los metabolizamos, por este motivo se busca también reducir el gasto energético que esto genera, siendo las carnes las que mayor gasto energético producen, en cambio, con los vegetales, el desgaste es inferior. La macrobiótica es una filosofía, que se centra en alimentos completos y procesados por métodos tradicionales, totalmente biológicos y de cultivo local.

La dieta naturista o dieta energética, es bastante similar a la dieta macrobiótica, y en lo que más se diferencian, es que no tienen el concepto del yin y yang, pero se centra en una dieta revitalizante y libre de toxinas. Se puede comer de todo, carnes, pescados y derivados de los mismos, pero obtenidos de manera natural, animales en libertad y con alimentación biológica. Que los cultivos respeten los ciclos naturales para evitar la explotación desmedida de la tierra, frutas y verduras de temporada; como los seres humanos los alimentos, tanto vegetales como animales, también poseen una energía vital, y cuando ingerimos estos alimentos nos nutrimos de esa energía, comer un vegetal, o una fruta  o un huevo donde se haya respetado su medio y su ciclo natural de crecimiento, es un alimento completo que nos proporcionará no solo más nutrientes, sino también, más energía, la esencia misma de la vida. 


Son dietas principalmente vegetarianas, como ya he explicado antes, las carnes generan más toxinas en su metabolización que las verduras, que por tanto, su ingesta es más ocasional y esporádica  Además en este tipo de dieta la edad de la persona está muy relacionada, cuanto más mayores nos hacemos, tenemos menos capacidad digestiva, disminuye nuestra vitalidad y por tanto poseemos menos capacidad de metabolizar correctamente los alimentos, que con los años tenemos que reducir el consumo de carnes, al punto tal que la dieta de una persona anciana debería ser vegetariana estricta, de cocción prolongada y poco copiosa.

Es importante entender que la vida es como un ciclo energético que gira no solo dentro de nosotros mismos sino a través de las personas y entre otros seres vivos, la naturaleza misma. Es un ciclo que se regenera una y otra vez, y es el principio filosófico del amor. Un alimento que a crecido dentro de este ciclo vital será un alimento que nos nutra, en cambio, si ha sido forzado será un alimento que tan sólo saciará temporalmente nuestro apetito, pero la sensación de vacío estará y se acrecentará, y a partir de ahí no habrá nada que nos pueda saciar. 

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