lunes, 23 de abril de 2012

Para un futuro más sostenible: "Economía del bien común"

Quien diga que no hay salida para esta crisis mundial es porque no tiene imaginación. En realidad esta crisis económica no es más que una proyección de la caída de los valores caducos, de estructuras que se han ido reconstruyendo en bases débiles, y que no se integran a la realidad actual.



Todos tenemos el mismo derecho y capacidad, sin importar el estrato social al que pertenezcamos. Todos tenemos la capacidad de ser inteligentes, honrados o ladrones, y cada quien en el camino que se llama vida elige su destino. No necesitamos temer de nuestras propias capacidades. No necesitamos comprar una personalidad que se adecue a un prototipo social que no queremos ser. Podemos mirar hacia adentro y descubrir lo mejor de nosotros mismos y expresarlo, generando bienestar.

Hace poco tiempo he dado con un vídeo que ha estado dando muchas vueltas por la red, es un vídeo de Christian Felber que plantea un nuevo modelo económico: "Economía del bien común". Porque la importancia de un cambio comienza por nuestra elección. Christian Felber propone una economía donde se respete el ecosistema como base primordial de la subsistencia humana. En estos últimos siglos hemos contaminado el medio más que en miles de años. Los recursos son agotables sino se le respeta su ciclo natural de producción. Nos estamos acostumbrando a comer alimentos que carecen de sabor. Nos estamos acostumbrando a pagar caro por alimentos que crecen a base de químicos. Nos estamos acostumbrando a ver el cielo contaminado.


Antiguamente comíamos los alimentos que nos ofrecía la naturaleza, ahora comemos los alimentos que nos ofrece la industria alimentaria. Pagamos valores absurdos por alimentos pobres en nutrientes indispensables para la vida. Hasta hace poco tiempo una patata era una patata, ahora está la patata modificada genéticamente y la patata biológica. Ahora para comer sano tenemos que pagar más. Sólo logramos mediocrizar nuestras vidas con alimentos y productos provenientes de la explotación humana y de los recursos del medio ambiente. Se han generado millones de patentes que sólo protegen el bienestar de unos pocos, sin importar que en el futuro toda esta manipulación genética de los alimentos y los métodos de producción puedan generar en generaciones futuras problemas irreversibles. Estadisticamente ya se observa un aumento creciente de enfermedades autoinmune y degenerativas. 

Cada vez que elegimos un producto hacemos una elección de nuestro futuro. La Tierra no es nuestra, no la cedió la naturaleza para que pudiéramos vivir en ella felices. Y nuestras insatisfacciones personales, la codicia, el egoísmo, la están destruyendo. Nosotros mismos nos privamos de un futuro mejor. Y al final de todo nosotros los consumidores somos los que tenemos el PODER DE ELECCIÓN.

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