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miércoles, 31 de agosto de 2016

¿Vamos a comprar mentiras? Maravilloso libro de López Nicolás

Es hora de quitarnos las vendas de los ojos y enfrentar una realidad, la industria alimentaria con todos sus engaños, y esta no es una acusación así al azahar, es real, hay muchas personas que se preocupan por desvelarlas. A veces por comodidad no hacemos caso, por pereza, por falta de tiempo, porque un amigo o pariente nos ha dicho esto o lo otro, no importa cual sea el motivo, pero el engaño es real y nos perjudica, directo e indirectamente. 

Vamos a comprar mentiras de López Nicolás
Hoy quiero hablar de este libro publicado por la Editorial Cálamo, ¿Vamos a comprar mentiras? escrito por José Manuel López Nicolás, un libro cuidado, con una excelente información y ya va por su cuarta edición. José M. López Nicolás es profesor titular de Bioquímica y biología molecular en la Universidad de Murcia y Doctor en Ciencias Químicas.

El autor manifiesta: "Hay momentos en la vida en los que hay que gritar ¡Basta ya!... y este es un de ellos. Desde hace muchos años las industrias alimentaria y cosmética han estado mintiendo descaradamente al ciudadano con el único objetivo de enriquecerse. Si a esto se une que como herramienta de engaño dichos sectores empresariales utilizan la ciencia, uno de los mayores valores que tiene la humanidad, la gravedad de los hechos es aún mayor. Por este motivo sale a la luz "VAMOS A COMPRAR MENTIRAS", un libro que quiere denunciar, en voz alta, los abusos que está sufriendo el ciudadano no solo económicamente sino también en su salud". 

Mentiras y realidades de la industria alimentaria

Hace muchos años atrás, había conocido una persona que trabajaba en la industria cosmética, y ella me había contado que lo que hacían en su empresa era un estudio de mercado para identificar cual era la preferencia de la gente a ciertos componentes, por ejemplo, preferencias a la áloe-vera o a la caléndula, y que compraban una crema base a la cual la envasaban y la etiquetaban con esos nombres, por ejemplo: crema corporal de áloe-vera o crema corporal de caléndula, la crema era la misma solo cambiaba el envase. Me acuerdo que cuando lo contaba a ella esta anécdota le causaba gracia, por lo fácil que era engañar a la gente y como lograban aumentar las ventas considerablemente así, yo quede horrorizada y desde ahí sólo uso cosmética natural y a ciencia cierta de que lo que compro es de verdad. 

Otra cosa que me horroriza es al entrar al supermercado y encontrar productos, como por ejemplo: Aceite de oliva sin colesterol, por supuesto, el aceite de oliva es un producto vegetal y por consiguiente no contiene colesterol, ni ese aceite, ni ningún otro aceite vegetal contiene colesterol, pero utilizan esta artimaña como marquetíng y para aumentar las ventas, porque una persona preocupada por su colesterol alto elegirá con preferencia aquel que no contenga colesterol, nadie esta obligado a saber que el aceite de oliva no contiene colesterol, pero no por esto debemos abusar de esa falta de información para generar más ventas e infundir a la confusión, porque cualquiera puede entender que los otros aceites de oliva contienen colesterol. O el arroz sin gluten, el arroz no contiene gluten. Y así muchos otros productos.

Este es un libro que recomiendo leer, es importante ser participes, decir NO, porque nosotros tenemos el poder de destronar estos abusos en el momento que dejamos de comprarlos, si la industria alimentaria se da cuenta que con la honestidad ganan más que con la mentira no transitaríamos por caminos de mentiras y engaños. Nos engañan porque en parte nos dejamos engañar.

José M. López Nicolás no busca desacreditar a las marcas sino explicar si en verdad aquello que nos venden como probióticos son en real efectivos para la flora bacteriana?, ¿las cremas rejuvenecedoras en verdad son tan efectivas?, ¿los productos para adelgazar son realmente lights? .... esas respuestas y muchas más las vais a encontrar en "Vamos a comprar mentiras" ya su nombre lo dice todo, no?

Este es el enlace al blog de José M. López Nicolás SCIENTIA


lunes, 11 de marzo de 2013

Las carnes y los efectos nocivos para la salud

En estos últimos años, las carnes -en especial las carnes rojas- han llamado mucho la atención y han perdido a muchos adeptos. En mi opinión personal, uno de los motivos más importantes es la alta toxicidad que estas representan para el organismo y mucho tienen que ver la industria ganadera que las crían con piensos de alto rendimiento, utilizan hormonas de crecimiento para que crezcan más rápido y obtener así más beneficios, por la utilización desmedida de antibióticos por la crianza en espacios reducidos, por los métodos de matanza y por los métodos de conservación y distribución de las carnes. 

Ganadería responsable vs Ganadería masiva
Ganadería responsable vs Ganadería masiva

En pocas palabras cuando comemos carnes de alto rendimiento, estamos comiendo estrés, hormonas, antibióticos, nitratos y nitritos que se utilizan para su conservación. 

Evitar comprar carnes en supermecados
Evitar comprar carnes en supermercados
Ya por sí, las carnes en general, son deficitarias en fibra, contienen altos índices de colesterol, grasas saturadas y además, cuando metabolizamos las proteínas hay sustancias de desechos, como es el caso del ácido úrico. Pero esto no es un inconveniente sin son ingeridas con moderación y acompañadas siempre con verduras y granos integrales. En realidad el mayor inconveniente se presenta con los años cuando nuestra fuerza digestiva va mermando y provoca que la digestión de las mismas sea más dificultosa y la capacidad del organismo para eliminar su contenido tóxico es menor. A parte de ser un riesgo más de desarrollar cáncer de colon. 

El consumo de carnes rojas deben ser evitada por personas que sufran de:
  • Altos niveles de colesterol sanguíneo
  • Riesgo cardiovascular
  • Obesidad
  • Diabetes 
  • Gota


La carne como alimento es rico en proteínas de alto valor biológico, esto significa que posee todos los aminoácidos esenciales para las funciones plásticas del cuerpo, también contiene hierro hemo y es una buena fuente de vitamina B12. Que no todo en la carne es malo, pero hay que tener en cuenta las cuestiones ya vistas y saber que si se consumen, lo mejor es que sean de crianza ecológica, comprarlas a una persona de confianza, consumirlas con moderación, y siempre acompañarlas con abundantes verduras y granos integrales. De esta manera reducimos sus efectos contraproducentes.


lunes, 23 de abril de 2012

Para un futuro más sostenible: "Economía del bien común"

Quien diga que no hay salida para esta crisis mundial es porque no tiene imaginación. En realidad esta crisis económica no es más que una proyección de la caída de los valores caducos, de estructuras que se han ido reconstruyendo en bases débiles, y que no se integran a la realidad actual.



Todos tenemos el mismo derecho y capacidad, sin importar el estrato social al que pertenezcamos. Todos tenemos la capacidad de ser inteligentes, honrados o ladrones, y cada quien en el camino que se llama vida elige su destino. No necesitamos temer de nuestras propias capacidades. No necesitamos comprar una personalidad que se adecue a un prototipo social que no queremos ser. Podemos mirar hacia adentro y descubrir lo mejor de nosotros mismos y expresarlo, generando bienestar.

Hace poco tiempo he dado con un vídeo que ha estado dando muchas vueltas por la red, es un vídeo de Christian Felber que plantea un nuevo modelo económico: "Economía del bien común". Porque la importancia de un cambio comienza por nuestra elección. Christian Felber propone una economía donde se respete el ecosistema como base primordial de la subsistencia humana. En estos últimos siglos hemos contaminado el medio más que en miles de años. Los recursos son agotables sino se le respeta su ciclo natural de producción. Nos estamos acostumbrando a comer alimentos que carecen de sabor. Nos estamos acostumbrando a pagar caro por alimentos que crecen a base de químicos. Nos estamos acostumbrando a ver el cielo contaminado.


Antiguamente comíamos los alimentos que nos ofrecía la naturaleza, ahora comemos los alimentos que nos ofrece la industria alimentaria. Pagamos valores absurdos por alimentos pobres en nutrientes indispensables para la vida. Hasta hace poco tiempo una patata era una patata, ahora está la patata modificada genéticamente y la patata biológica. Ahora para comer sano tenemos que pagar más. Sólo logramos mediocrizar nuestras vidas con alimentos y productos provenientes de la explotación humana y de los recursos del medio ambiente. Se han generado millones de patentes que sólo protegen el bienestar de unos pocos, sin importar que en el futuro toda esta manipulación genética de los alimentos y los métodos de producción puedan generar en generaciones futuras problemas irreversibles. Estadisticamente ya se observa un aumento creciente de enfermedades autoinmune y degenerativas. 

Cada vez que elegimos un producto hacemos una elección de nuestro futuro. La Tierra no es nuestra, no la cedió la naturaleza para que pudiéramos vivir en ella felices. Y nuestras insatisfacciones personales, la codicia, el egoísmo, la están destruyendo. Nosotros mismos nos privamos de un futuro mejor. Y al final de todo nosotros los consumidores somos los que tenemos el PODER DE ELECCIÓN.